lunes, 2 de febrero de 2009

Pasajero de la vida

Mucha gente utiliza el transporte público habitualmente por varios motivos: a pesar de los aumentos sigue siendo mas económico que un auto, es más rápido que un auto y, como ocurre en mi caso, no se necesita licencia ni conocimientos previos para utilizarlo. Pero también tiene su lado malo: uno comparte el transporte con mucha gente por día (demasiada en algunas ocasiones), por lo que la comodidad, más que nunca, pasa a ser un bien de lujo.
 
Pero el punto que quiero tratar no es ese, sino el siguiente: aquellos que cumplimos horarios diariamente, tomamos nuestros transportes, tanto de ida como de vuelta, exactamente a la misma hora por lo que conocemos las caras de muchos de los que viajan con nosotros. Cuando esto se repite por mucho tiempo, incluso hasta nos sabemos en que parada/estación suben o bajan, tratamos de develar de donde vieneno cual es su destino. A veces es fácil, cuando el lugar donde trabajan les da la ropa con los logos reglamentarios o cuando llevan su tarjeta de identificación colgada de algún lado visible (odio a estos últimos), lo que hasta nos puede dar sus nombres e incluso, sus fechas de nacimientos en el mejor de los casos.
 
También nos preguntamos cosas cuando no vienen: "Lo habrán echado?", "Estará enfermo?", "Se habrá muerto?". Cuando es un pasajero de hace pocos días, el pensamiento y el sentido común dicen "ya arregló el auto", ahora, si es un pasajero de la primera época, nos inventamos miles de historias a ver que ha ocurrido con nuestro colega de viaje. Y en el peor de los casos, lo llegamos a extrañar y lamentar su pérdida.
 
Luego de lo expuesto, la pregunta del día se divide en dos partes que apuntarán a distintos lugares. La primera es, teniendo en cuenta el post y sus experiencias personales ¿Hay que saludar al pasajero-colega que nos acompaña todos los días y que, solo y exclusivamente, cruzamos en el medio de transporte?. ¿Podemos tener amigos del club, del trabajo, de la vida y del colectivo?.
 
La siguiente pregunta, mas sencilla, pide que recuerden algún pasajero que los haya acompañado al trabajo durante algún tiempo y... bueno... cuenten su experiencia.
 
Y, mientras se van,  recuerden que nosotros también somos pasajeros diarios en la vida de alguien...

4 comentarios:

guadis! dijo...

No me gusta habalr en el bondi! Así que no me haría amiga de nadie, ja!!

Germán dijo...

Las madres dicen que no hay que hablar con extraños, y los ocasionales co-pasajeros lo son, a pesar de que luego de un tiempo se los pueda individualizar.

Dan dijo...

En mi caso, dire que las ocasiones que saludé a un habitual del tranporte publico lo he hecho curiosamente al encontrarlo en otra situación, en la calle, o en un establecimiento. Y las ocasiones que entablé una "pasajera afinidad" con alguno fue como consecuencia de un suceso inusual durante el trayecto que dió pie al típico gesto facial de complicidad y tal vez deriva en una breve charla trivial.

Gonchi dijo...

guadis!: Asi no muchacha, tiene que ser mas comunicativa con la gente. Nunca sabe que puede encontrar

German: Usted siempre tan mamero

Dan: El gesto de complicidad nuca falla. Es uno de los grandes males del siglo XXI