jueves, 15 de diciembre de 2011

Molestia vecina

Soy un buen vecino. Claro que sí. No tengo mascotas, no organizo jodas en mi casa con amigos, nunca te subo el volumen de la música en horarios desubicados, y casi siempre ando vestido en el palier del edificio. Por eso me molestan mis vecinos. Porque son la definición de la palabra negros de mierda desubicado. Porque hacen del edificio, su territorio. Y encima se enojan si se los decís.

Les cuento un poco de que va la película así entienden a lo que me refiero: Matrimonio de mediana edad + dos hijas feas como agarrarse los huevos con una morsa en la edad de la boludez (veintipicos) + hijo de pequeño (4 a 6) + perro caniche. A Mama, que es más boluda que una paloma boluda (?), la llamaremos Boluda. A Papa, que es el caracúlico que no te saluda ni con la orden de un juez, lo llamaremos Forro. A Hija mayor, que ya no vive entre nosotros porque el novio que la preñó, la llamaremos Bombo. A Hija menor, que es un ente, la llamaremos Boluda Carlos Ente. Hijo pequeño, que es el gemelo malvado del hijo de la reencarnación del Demonio, si el Demonio se hubiera casado con Cruella de Ville y hubiera tenido un amorío con Patricia Bullrich (?), lo llamaremos Terremoto. Al caniche, que es hinchapelotas, le diremos Caniche. A Macri, le diremos Mauricio.
Se me ilumina el alma cuando, a eso de las dos de la tarde, Terremoto sale de la casa disparado cual si fuera el arma reglamentaria de un agente de la Bonaerense en medio de Woodstock, gritando incoherencias (haciendo hincapié en el verbo gritar), y Caniche lo sigue como si fuera su leal escudero, también gritando incoherencias (las cuales las conocemos como ladridos). Lo molesto del caso es, no que el niño y su perro despierten a todo el cementerio de la Chacarita a gritos, porque, en el último de los casos, están haciendo cosas naturales de mocosos y perros de mierda. Lo molesto, es ver como Boluda los mira, y no abre la boca. Recuerdo cuando yo tenía esa edad, y aún no se habían inventado los psicólogos infantiles, uno no se atrevía a salir gritando por los pasillos de un edificio. Miento. Si se atrevía. Pero lo hacía una sola vez. Solamente hasta sentir la parte posterior de la mano dulce de mamá, chocando contra nuestras encías, al grito de "tevasacayar...". Y no era un "¿Por qué no te callas?". No señor. Era en imperativo: "tevasacayar, o....". Y uno no entendía a que se refería con el "ó". Si ya me diste en los dientes, ¿qué más pretendes? ¿Pegarme una patada en el plexo? Pero uno no discutía, y con los ojos inyectados en lágrimas, ¡pero sin llorar!, bajaba los escalones que faltaban pegados a la pierna de la madre.

El segundo punto de esta familia de tipo disfuncional que me trae algunas molestias, es su interpretación del reglamento de propiedad horizontal. Sobre todo en la parte que habla de "Espacios Comunes". Realmente no sé, pero en algún punto del mencionado reglamento debe decir algo que yo no leí, o a lo mejor estaba marcado al agua, y esta gente interpreta "Espacios Comunes" como "Espacios propios privados y únicamente míos para hacer los que se cantan las dos bolas, y me chupa sendas si a alguien le parece lo contrario". Y se clavaron con un a pelopincho en la terraza. Ojo, tampoco es que cavaron una fosa en el techo y se mandaron una pileta olímpica como la de River. No jodamos. Pusieron una pelopincho pedorra. Pero es la sensación de impunidad lo que molesta. Porque a mí no me preguntaron. Y mira que me encantan las piletas. Pero no da mandarte una pelopincho arriba de la membrana asfáltica. La cual, ya que la menciono, se ha transformado en el cagadero de Caniche. Y Boluda mira. Y Forro no te saluda. Y ente, es un ente. Y Bombo, se sigue haciendo limar el buje para buscar la parejita (?).

En próximos updates, voy a contar acerca de mis nuevos vecinos, los que me gritan los goles de la U de Chile.

martes, 13 de diciembre de 2011

Spam para todos

Una de las cosas que más me sorprende de Blogger, es su incapacidad para bloquear los comentarios spam: hoy, después de mucho tiempo, volví a entrar al arcón (?) de los comentarios de este blog, y me encontré con aproximadamente 200 comentarios por moderar. "Uh dosiento' comentario'!" fue lo que dije, se imaginaron bien. Entre los comentarios legibles que encontré (cabe destacar que la mayoría estaban escrito en un idioma que ni el-comerciante-que-apaga-las-heladeras* lo hubiera entendido), varios me ofrecían comprar carteras Louis Vutton (La Cámpora Approved), me daban importantes descuentos para el ingreso a sitios de dudosa procedencia, y me ofrecían agrandar mi pene a 25 cm. por sólo $4.99. Lo cual era realmente una ganga, en esta época de vacas flacas y toros pijicortos.

Después de una breve transferencia con mi tarjeta Visa, en 3 cuotas sin interés de $1.66, note lo ineficaz que es el sistema de protección antispam que posee, muy similar al de Chotmail. Lo cual asusta, no por las vulnerabilidades del caso, sino porque el spam se está volviendo un monopolio de las grandes corporaciones. Sí, no estoy diciendo una pelotudez la estoy escribiendo, porque si nos vamos a poner heavys en contra de cualquier monopolio pedorro (?) que ande dando vueltas, exijo también que se haga algo acerca del spam.

La otra cosa que me sorprendió en mi retorno a Blogger, es lo horrible de la nueva vista a la hora de escribir. Esa nueva tendencia Made In Google de hacer todo minimalista al extremo, caga todo lo bueno que puede llegar a tener el hecho, claro está, de ser minimalista. A uno que le cuesta encontrar las cosas en una página web, y que es capaz de perder el botón "enviar" de los mails, solo por el hecho que lo cambiaron de color porque queda cool. Ni hablar de las nuevas plantillas que ofrecen los muchachos de la B (River?): antes, las plantillas eran "eso" que hacían tu página única. Hoy todos los modelos se quieren parecer a esos portales de noticias, en los que parece haber explotado una bomba de información en la pantalla, y te mezclan el triple crimen de caseros, con Voketa Campeo' y las tetas de la Salazar, a punto de reventarle en la cara a Redrado.


Cierto es que cada vez que me meto a escribir por acá, dos veces al año, es para quejarme de algo. Lo cual es muy bueno, ya que estadísticamente me quejo solo dos veces al año. Algo que está completamente alejado de la realidad: me quejo todo el tiempo, solo que el resto me da paja escribirlo. En algún momento pensé en hacer un podcast, y después que busque la palabra en el diccionario, y no la encontré, lo creí como una solución segura. Así que veremos que nos depara el futuro.

Por el momento pónganse contentos, volví a escribir después de muchos meses. Cualquier duda, me pueden escribir una carta a Balcarce 50, Granadero Derecho, Ciudad de Buenos Aires. O al twitter que les aparece (?) ahi al costado. Y si les parece, dejen unos mangos cuando salgan.

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*Nótese lo educadamente bien que me refiero al chino que tengo al lado de casa. Soy Inadi Friendly

miércoles, 18 de mayo de 2011

No, no, no

Uff tantas novedades para contar y yo sin tiempo. Hacia un tiempo largo que no pasaba por estos pagos para contar de que va mi vida. La verdad es que, no sé si es la falta de motivación, o algún hechizo vudú relacionado, pero la falta de ganas de escribir es notoria. Creo que la perdí en el momento que me di cuenta que mi carrera como periodista no conducía a ningún lugar. No conducía es un decir, puedo afirmar que ni siquiera sacó la licencia y confunde el acelerador con la palanca de cambios (?). Pero emotivo de mi aparición era otra. En estos 4 meses han pasado cosas extrañas y desopilantes. Y ustedes, que me conocen desde que soy así, saben que por desopilante me refiero a trágico, terrorífico y de alto tenor de grasas trans.

Soy un nuevo desempleado. Después de varios años de darle lo mejor de mi vida, la empresa para la cual trabajaba decidió prescindir de mis servicios. Alegando una reestructuración, tomaron la decisión de darme vacaciones ilimitadas sin goce de sueldo. Y yo que les di los mejores años de mi vida. Pero bueno, así es el capitalismo y la maquina empresarial. Nefasto.

Casi tan nefasto como que a tu vieja la atropelle un auto. El destino, no contento con dejarme sin empleo, decidió que mi vida no era lo suficientemente emocionante y me mando este regalito lleno de hospitales y policías. De un día para oro, mi vida se transformó en un capítulo de Gray’s Anatomy, donde si algo tiene que salir mal, va a salir tan mal, que a los propios jinetes del apocalipsis les va a dar miedo levantarse a la mañana. No tengo tiempo para aburrirme, como verán.

No quería despedirme sin comentar algo que me llama poderosamentelatencion (?): hay gente que sigue entrando a este blog y se agregan a los seguidores. Gratamente inexplicable. Ya somos 24. Tenemos el poder de generar el desabastecimiento de algún producto de segunda o tercera necesidad, como curitas, mostaza o pilas AAA. Mis soldados, los exhorto a que ganen las calles. O una vereda. O no sé, hagan un grupo de Facebook pro yo (?). Pero hagan algo, que la revolución no se hace sola.

Los que tengan Twister, los invito a que vayan a jugar a seguirme: @gonzaconti. Los que no, es hora que se amiguen a la tecnología y dejen de pegarle a ese Otake Binorma que tienen en el living.

Y recuerden, siempre nos quedará Lomas de Zamora la Luna.